Escojo mi conjunto más mono de ropa interior, me lo pongo y me miro en el espejo; perfecta. Deslizo las suaves medias por mis piernas blancas y sonrío, me gustan mis piernas. Busco el vestido que mejor me sienta y tarareo la canción de uno de mis ídolos. Saco mi baul de maquillaje y busco esa barra de labios suave que tanto amo. Me la paso ligera por los labios y antes de que pueda contenerme y pensar lo que estoy haciendo, le doy un beso al espejo. Me río, me encanta la marca de pintalabios en mi gigante espejo. Sí, soy toda una cría; pero una cría feliz. Unas gotas de perfume en mi cuello y un brazalete en mi muñeca. Busco esos zapatos tan monos que hace tanto que no me pongo y miro qué tal me sientan. Perfectos.
Compruebo que llevo todo en el bolso, y después de apagar la música que suena; todavía tarareando, salgo de casa.
¿Es un día especial? Sí, lo es. ¿Por qué? No lo sé. Supongo que porque yo he decidido que lo sea.