No he oido todavía a nadie expresar mejor la manera en que descargo mis sentimientos, ya sean los que sean en ese momento, al apagar el cigarrillo cuando ya parece que vaya a fumarme las letras.
Sí... Y es que no hay nada más relajante cuando ves que ya no tiene solución y se está acabando que aplastarlo y ver expirar la poca llama que le quedaba matándolo tú antes de que él te mate a ti. No, y ahora no hablaba del cigarrillo...
Ser cruel con quien se lo merece, no puede llamarse crueldad.